Estado, Nación, Estado de Derecho y Estado de Bienestar
· Estado:
Es una organización social constituida en un
territorio propio, con fuerza para mantenerse en él e imponer dentro de él un
poder supremo de ordenación y de imperio, poder ejercido por aquel elemento
social que en cada momento asume la mayor fuerza política. (Adolfo Posada,
1997). También queda definida como ente social que se forma cuando en un territorio determinado
se organiza jurídicamente en un pueblo que se somete a la voluntad de un
gobierno. (Viscaretti Di Ruffia, sf)
·
Nación: Es un grupo de habitantes
que, en un mismo territorio y regidos por un mismo gobierno, forman un país en
donde esos habitantes se caracterizan por tener unas mismas costumbres y
hábitos, y que generalmente hablan el mismo idioma. (Subgerencia Cultural del Banco de la República, 2015)
Es muy
importante saber diferenciar ambos conceptos, entendidos en muchas ocasiones
como el mismo cuando no es así, primero porque el concepto de nación incluye a
la sociedad y sus finalidades; es decir, el desarrollo de una cultura común y
la realización personal de los habitantes dentro de una sociedad, mientras que
la noción de Estado está más enfocada hacia todo lo que tiene que ver con la
definición de los parámetros jurídicos que guían al país.
·
Estado de Derecho: El Estado de Derecho es la
Organización política de la vida social sujeta a procedimientos regulados por
ley en el cual los actos del Estado están limitados estrictamente por un marco
jurídico supremo guiados por el Principio De Legalidad y el respeto absoluto de
los derechos fundamentales. (Jorge Machicado, 2013).
·
Estado de Bienestar: Se entiende el conjunto de actividades
desarrolladas por los gobiernos que guardan relación con la búsqueda de
finalidades sociales y redistributivas a través de los presupuestos del estado.
Se refiere a la actividad desarrollada por la Seguridad Social en cuatro
frentes: Transferencias en dinero (Ej.: Subsidios de desempleo o vejez),
cuidados sanitarios (Ej.: Sistema de salud universal y gratuito), servicios de
educación (Garantizar el acceso al conocimiento de todos los ciudadanos) y provisión
de vivienda, alimentación y otros servicios asistenciales.
Derechos humanos: noción, origen y por qué se caracterizan.
Derechos humanos: noción, origen y por qué se caracterizan.
Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los
seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia,
sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra
condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación
alguna.
En cuanto a su origen no llega a estar demasiado claro,
algunos datos consideran que tienen su raíz en la cultura occidental moderna.
Algunos afirman que todas las culturas poseen
visiones de dignidad que
se plasman en forma de derechos humanos, y hacen referencia a proclamaciones
como la Carta
de Mandén, de 1222,
declaración fundacional del Imperio de Malí.
Existen también quienes consideran que Occidente no ha creado la idea ni el
concepto de derechos humanos.
De acuerdo a
lo dispuesto en la Declaración adoptada por consenso de los 171 Estados
reunidos en Viena en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en 1993: “todos
los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están
relacionados entre sí”. “Entonces, la universalidad, indivisibilidad e
interdependencia son los pilares conceptuales en que trata de sustentarse el
reconocimiento y protección internacional de los derechos humanos”
Por lo tanto
a modo de conclusión diremos que los rasgos que caracterizan los derechos
humanos son:
·
Universales e Inalienables.
·
Interdependientes e indivisibles.
·
Iguales y no discriminatorios.
·
Incluyen derechos y obligaciones.
Ciudadanía y modelos de ciudadanía
En primer
lugar para abordar esta cuestión vamos a definir lo que consideramos como
ciudadanía, entendiéndola como la condición del
individuo como miembro de una comunidad política a la que está jurídicamente
vinculado por el mero hecho de la pertenencia. La relación entre ciudadano y
Estado también implica que el primero debe cumplir con una serie de deberes
morales hacia la comunidad a la que este pertenece. Existen varias tipologías o
modelos de ciudadanía:
·
Ciudadanía liberal:
se caracteriza por defender los siguientes puntos principales:
a)
Libertad ciudadano,
entendiendo la libertad como la no interferencia del Estado (no dominación) con
respecto a la voluntad soberana del individuo
b)
Uso instrumental de la moral pública.
c)
El individualismo
como el elemento más importante de la ciudadanía liberal.
d)
Participación política,
basa la relación del individuo con la política a partir de la lógica del
beneficio particular.
e)
Neutralidad del Estado,
quedando al margen de las morales comprehensivas y de la concepciones
particulares del bien, y por tanto no debe posicionarse o intervenir
abiertamente en cuestiones éticas.
·
Ciudadanía
republicana: Este modelo ha ido adquiriendo más
relevancia debido a algunos problemas del modelo liberal, en la segunda mitad
del siglo XX. De todas formas, aunque se plantee como una alternativa al citado
liberalismo, no pocos autores consideran que es inevitable un acuerdo entre una
y otra opción, un modelo mixto. Algunos de los autores más representativos son
Habermas, Hannah Arendt, J.G.A. Pocock, Quentin Skinner o Philip Pettit. Se
centra en los siguientes puntos.
a)
Idea de Libertad, cobra más importancia que en el caso
del liberalismo. El individuo puede desarrollar sus fines propios siempre y
cuando no entren en clara oposición con el principio de lo público.
b)
Igualdad,
no se conforma con un tipo jurídico-formal de igualdad, sino que exige una
igualación más profunda que permita corregir todas las desigualdades posibles.
c)
Justicia,
enfoca la justicia hacia el ciudadano, de una manera en la que priman los
“derechos del ciudadano” en lugar de los “derechos del hombre”.
d)
Ciudadanía deliberativa y activa,
el objetivo es que la ciudadanía pueda participar en estos procesos de
interacción. Se pretende una participación general en la dinámica política.
e)
La educación del ciudadano,
se trata de que el ciudadano se instruya en lo que hace referencia a sus deberes
cívicos y políticos, y a que mantenga una referencia al ideal cívico.
·
Ciudadanía
comunitarista: El comunitarismo, como su propio
nombre indica, privilegia la comunidad al individuo, poniendo por delante los
vínculos de adhesión grupal con respecto a la libertad individual, y quedando
el bien común por encima del pluralismo. Autores relevantes son Michael Walzer, Alasdair MacIntyre,
Charles Taylor, Michael Sandel o David Miller.
El
comunitarismo no parte, como sí hacen el republicanismo y el liberalismo, de
unos principios definidos de lo que se entiende por justicia, sino que estos se
dejan a la dinámica del consenso grupal. En los casos más dogmáticos, la
lealtad al grupo viene impuesta, dejándose fuera de la comunidad a quien no
acepta los criterios de la misma.
Todas
las formas de comunitarismo plantean, bajo las reticencias al liberalismo
individualista, una crítica severa y total de la modernidad, a la que ven como
la responsable de la mayor parte de los problemas sociales existentes
(desarraigo, violencia, etc.). La idea de fondo consiste en una recuperación de
valores y vínculos que, se dice, ya no están vigentes. También se defiende una
activa participación política, aunque al servicio de la identidad colectiva y
sus intereses correspondientes. Políticamente, pues, el Estado no puede ser en
este caso neutral (como es la finalidad del caso liberal), sino que debe
intervenir en defensa del bien común de cara a preservar los valores y
principios comunitarios.
La educación como producto de consumo que produce
distinción, la educación como inversión y la educación como derecho: qué es lo
que caracteriza (y por tanto diferencia) a cada una de estas formas de concebir
la educación.
Partimos
de la educación como derecho, esta noción es compartida por la mayoría de los gobiernos reconocida en
tratatos o convenciones como la Declaración Universal de Derechos Humanos (Art.
26, 1948), la Convención contra la Discriminación en la Enseñanza (1960), el
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. 13,
1966), la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer (1981) y la Convención sobre los Derechos del Niño (1989).
Además de las convenciones internacionales, cada País elabora la regulación del
derecho de la educación, en el caso de España el derecho a esta viene reflejado
en nuestra constitución.
Invertir
en educación, beneficia a toda la sociedad porque contribuye al desarrollo
social, cultural, democrático y económico. Permite a todas las personas
participar de forma efectiva en la sociedad y constituye un medio indispensable
para alcanzar otros derechos humanos. Varios son los estudios que muestran que
la educación tiene varios resultados sociales:
- · incrementa el compromiso de las personas a mejorar la sociedad.
- · Contribuye a una ciudadanía activa.
- · Reduce la actividad delictiva e incrementa la sensibilización sobre la salud.
De
hecho, según estos instrumentos, el derecho a la educación incluye la
responsabilidad del Estado de proporcionar una educación primaria gratuita e
introducir progresivamente la educación secundaria y post-secundaria gratuitas,
esta gratuidad de materiales viene reflejada en el derecho a la educación
anteriormente explicado.
Ahora
que hemos sintetizado ambos conceptos, ¿La educación es un gasto o por el
contrario una inversión? En mi opinión, la educación no es un gasto sino una
inversión además de varios resultados sociales, la educación trae consigo
beneficios económicos a largo plazo con un rendimiento sobre la inversión neto
significativo. La sociedad se beneficia principalmente de unos mayores ingresos
fiscales y de las contribuciones sociales que se derivan de los niveles más
altos de ingresos de las personas formadas una vez que entran en el mercado
laboral. Además, la educación, y en particular los niveles más altos de educación,
tienen un impacto positivo en el empleo y en los índices de crecimiento. Por
esta razón, la educación es una vía para salir de la crisis. La demanda de
trabajadores formados y altamente capacitados debe ir de la mano de una
inversión pública constante en educación y docentes. Una población culta
contribuye al progreso general de la sociedad.
BIBLIOGRAFIA
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